En visita de Sheinbaum a Tlaxcala el mensaje no fue el discurso, fue la distancia
La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Tlaxcala dejó algo más que discursos. Hubo señales en los detalles, en los movimientos y en la forma en que se acomodaron las piezas durante el evento.
En estos escenarios, nada es casual. El presidente municipal Alfonso Sánchez García se mantuvo en primera fila, cerca del punto central y con acceso directo a la presidenta. Su ubicación fue evidente y, en un ambiente donde todo se observa, no pasó desapercibida.
Del otro lado, la senadora Ana Lilia Rivera Rivera quedó varias filas atrás. Sin necesidad de darle demasiadas vueltas, la imagen dice lo suficiente y deja ver cómo se están acomodando las cercanías en este momento.
No hace falta subrayarlo demasiado. En política, la forma también es fondo. Los lugares, las distancias y quién está cerca de quién terminan mandando señales claras para quien sabe leerlas.
Porque al final, más allá de lo que se dice, lo que se ve también pesa. Y pesa mucho.
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