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Entre la resiliencia y el estancamiento: un año económico de Claudia Sheinbaum

Entre la resiliencia y el estancamiento: un año económico de Claudia Sheinbaum

“Un año de Sheinbaum: México resiste, pero sigue atrapado entre la estabilidad y el estancamiento.”

 

En política económica, los símbolos pesan tanto como las cifras. El primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum ofrece un retrato paradójico: una economía que resiste, que preserva la estabilidad en medio de un entorno global adverso, pero que avanza con la lentitud de quien camina sobre un terreno fangoso. El discurso oficial habla de récords en inversión extranjera y de aumentos históricos en el salario mínimo; los datos muestran crecimiento raquítico, informalidad persistente y una sombra de recesión que ronda las proyecciones de 2025.

 

La fortaleza de los indicadores y la fragilidad de la estructura

El Producto Interno Bruto apenas creció 0.5% en el primer semestre de 2025, y los organismos financieros proyectan una contracción cercana al 0.4% para el año completo. La inflación se mantuvo en 4.1%, dentro del rango de la meta del Banco de México, y el desempleo alcanzó un mínimo histórico de 2.5%. Es decir: los equilibrios macroeconómicos se sostienen, pero al costo de un dinamismo económico casi nulo. El dato incómodo sigue siendo la informalidad laboral —55% de la población ocupada—, que limita la base fiscal, precariza a millones y erosiona los beneficios del crecimiento.

 

La presión de los aranceles y la desaceleración global

El tablero internacional ha sido determinante. Los aranceles impuestos por Estados Unidos a sectores estratégicos como el automotriz y manufacturero han encarecido exportaciones y enfriado las expectativas del nearshoring. En paralelo, la desaceleración global, sumada a conflictos geopolíticos, reduce la demanda externa de productos mexicanos. Aquí se refleja la contradicción central: México recibió más de 34 mil millones de dólares en inversión extranjera directa en 2025, un récord histórico, pero la traslación de esos capitales al crecimiento ha sido mínima. La confianza de los inversionistas existe, pero tropieza con los límites internos de seguridad, productividad e infraestructura.

 

Seguridad: la variable económica no reconocida

El impacto de la inseguridad sobre la economía es cada vez más evidente, aunque rara vez se contabiliza en los informes. El costo de la violencia se expresa en extorsiones, en freno a la inversión productiva y en sobrecostos para operar en regiones clave como el Bajío industrial o los polos turísticos del sureste. Sin atacar esta dimensión, la promesa de convertir a México en destino privilegiado del reacomodo productivo mundial quedará trunca.

 

Comparación con el pasado, lecciones para el futuro

El contraste con el periodo 2015-2018 es evidente: entonces, la economía mexicana crecía a un promedio de 2.2% anual, apoyada en reformas estructurales y un ciclo global favorable. Hoy, el margen de maniobra es menor: no hay reformas nuevas de gran calado, el espacio fiscal es limitado y los compromisos sociales absorben buena parte del gasto. Sin embargo, Sheinbaum ha profundizado una narrativa de inclusión —aumento real de salarios, becas educativas, apoyos a comunidades indígenas, proyectos ferroviarios— que fortalece la legitimidad política aunque no impulse de inmediato la productividad.

 

México a varias velocidades

La dimensión regional evidencia fracturas estructurales. Mientras estados como Guerrero, Zacatecas y Oaxaca crecieron por encima del 4.5% en 2024, el norte industrial resentía el golpe de los aranceles y la inseguridad. Ciudad de México y Nuevo León concentran capital e ingresos, mientras Chiapas y Oaxaca permanecen rezagados. Esta asimetría territorial no es un accidente: refleja décadas de desigualdad en infraestructura, inversión y capital humano. La política social reduce tensiones, pero no sustituye a una estrategia de desarrollo regional de largo plazo.

 

Entre la administración y la transformación

El dilema de Sheinbaum se sitúa entre dos caminos. Puede optar por administrar la estabilidad: preservar la disciplina fiscal, mantener la inflación bajo control y confiar en que la inversión pública y social contenga el malestar. O puede arriesgarse con reformas que apunten a la productividad, la competitividad y la integración regional: inversión en innovación, simplificación regulatoria, seguridad efectiva y políticas industriales de nueva generación.

 

Epílogo

A un año de gobierno, la economía mexicana se asemeja a un tablero de ajedrez en equilibrio: las piezas están en su lugar, el rey protegido, pero la ofensiva no inicia. La resiliencia es un logro, pero sin crecimiento sostenido la narrativa de estabilidad puede agotarse pronto. En términos maquiavelianos, resistir no basta: el arte de gobernar exige transformar la adversidad en movimiento, la estabilidad en hegemonía. El reto de Sheinbaum será pasar de administrar el presente a construir un futuro económico capaz de romper el ciclo del estancamiento.

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