Minerva Hernández Ramos,política facciosa

Minerva Hernández Ramos,política facciosa

POR: María Luisa Moreno.

La senadora con licencia por Tlaxcala, Minerva Hernández Ramos, candidata del PRI-PAN a la presidencia municipal de Tlaxcala capital, ahora si ha dejado a muchos perplejos debido a que las redes sociales, espacio virtual donde las opiniones se entrelazan y los conflictos se desatan, han sido el escenario de una serie de eventos que han dejado a la opinión pública atónita, derivado de la filtración de acciones que han realizado y realizará su equipo de campaña, para uso y manipulación de los medios de comunicación.

Ataques desde dentro, como estrategia de autovictimización:

Hernández Ramos, conocida por su afiliación al Partido Acción Nacional (PAN), después de la traición histórica al PRD en 2010, ha utilizado las redes sociales como una herramienta de ataque. Pero, ¿contra quién? Sorprendentemente, contra ella misma.

A través de publicaciones cuidadosamente orquestadas, ha lanzado acusaciones, descalificaciones y señalamientos hacia su propio equipo de campaña y hacia su persona.

Las redes sociales  se han convertido en un campo de batalla; y Minerva Hernández, con astucia, ha desplegado sus armas verbales que van desde posts aparentemente inofensivos hasta videos y audios editados con inteligencia artificial, que han buscado defenestar a sus opositores.

Las encuestas dan intención de voto 2 a 1 en favor del puntero, Alfonso Sánchez García, candidato a la presidencia municipal de Tlaxcala por Morena, quien es además, hijo del ex gobernador de Tlaxcala, Alfonso Sánchez Anaya, con quien Minerva Hernández Ramos, se desempeñó como secretaria de finanzas y desde donde hizo jugosos negocios a través de empresas de publicidad cofundadas por su hermano Marcelo Hernández Ramos, un mediocre optometrista que se daba lujosos estilos de vida con vacaciones al extranjero quien junto a su compadre y prestanombres, Alfredo Joel Minor Corona, sentenciado por las autoridades por evasión de impuestos de las empresas.

La Estrategia de la Victimización:

Pero aquí está el giro intrigante: después de estos ataques, la senadora ha ofrecido conferencias de prensa en las que se presenta como víctima. Se lamenta de los ataques que, según ella, provienen de periodistas y equipos de campaña opositores.

Las expresiones de su rostro enmarcan las palabras cuidadosamente elegidas en los textos que siempre lee y que han llamado la atención de los medios de comunicación.

Los titulares se han llenado con su historia de victimización, mientras que el uso faccioso de periodistas que cubren sus actividades, es una constante en sus conferencias de prensa y su continua y siempre renuente decisión de pagar por la cobertura informativa de campaña, es una muestra del trato que dará a los empresarios de medios y periodistas si es que llegara (difícilmente) a ocupar la silla de la alcaldía capitalina tlaxcalteca.

La Traición Histórica:

Pero hay un trasfondo más profundo. Minerva Hernández Ramos no es solo una figura política que lleva dos senadurías y dos diputaciones federales que siempre ha abandonado para pasar de una cámara a otra, sin concluir los periodos legislativos supuestamente en representación de los tlaxcaltecas y que también es parte de su historia de desatención de las causas ciudadanas locales.

Su traición histórica al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y al ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya ha dejado una marca indeleble en la memoria colectiva.

La política a la que juega Hernández Ramos es un juego peligroso, y las alianzas cambian como las mareas. Pero la traición, esa palabra con un eco amargo, sigue resonando en los pasillos del poder y en los patios de las casas donde la han recibido con más dudas que interés o intención de voto.

¿Olvido Ciudadano?

¿Podrán los ciudadanos olvidar la traición histórica? ¿Se dejarán llevar por la narrativa de la victimización? Las redes sociales, ese espejo distorsionado donde la verdad y la mentira se reflejan, tendrán un papel crucial.

Minerva Hernández Ramos, con su estrategia cínica, está apostando a que el tiempo y la atención mediática borren los rastros de su pasado. Pero la historia tiene una memoria larga, y los ciudadanos, a menudo, no olvidan.

En resumen, Minerva Hernández Ramos ha tejido una trama compleja en la que las redes sociales, los ataques internos y la victimización se entrelazan. ¿Será suficiente para borrar la traición histórica? Solo el tiempo dirá si los ciudadanos perdonarán o recordarán. Por ahora, los medios de comunicación observan, y la política sigue siendo un juego de media sombras y luces tenues.

 

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