Rocha Moya y el costo de defender lo indefendible

Rocha Moya y el costo de defender lo indefendible

La solicitud de licencia de Rubén Rocha Moya, en medio de señalamientos graves que lo vinculan con posibles conductas de corrupción y delincuencia organizada, marca un punto de quiebre que trasciende lo local y golpea directamente la narrativa presidencial construida en torno a la honestidad y la regeneración de la vida pública

Durante años, el discurso oficial ha sostenido que la llamada Cuarta Transformación es moralmente superior a los regímenes del pasado. Sin embargo, cuando frente a acusaciones de esta magnitud la reacción institucional no es la exigencia inmediata de esclarecimiento, sino la defensa política, se abre una grieta peligrosa: la percepción de que el poder protege a los suyos, aun cuando los hechos apunten en sentido contrario

Hoy, más allá de la responsabilidad jurídica que deberá determinarse en su momento, lo que ya es real es la sospecha pública. Y en política, la sospecha sostenida tiene efectos concretos. La figura de Rocha Moya deja de ser un caso individual para convertirse en símbolo de una posible contradicción estructural dentro del proyecto de gobierno: combatir la corrupción hacia afuera mientras se relativiza hacia adentro.

El riesgo mayor no radica únicamente en el caso en sí, sino en la forma en que será procesado. Si la investigación se encauza exclusivamente bajo el control de instancias nacionales como la Fiscalía General de la República, bajo un esquema percibido como políticamente contenido, se fortalecerá la narrativa de encubrimiento. Más aún, si se limita o bloquea cualquier posibilidad de cooperación efectiva con autoridades internacionales, particularmente de Estados Unidos, se instalará la idea de que se busca evitar que el implicado amplíe información que pudiera comprometer a otros actores

En ese escenario, la pregunta deja de ser jurídica y se vuelve profundamente política:

¿se está protegiendo a una persona o a una red?

El costo para la Presidencia es claro. No solo se pone en entredicho la congruencia del discurso anticorrupción, sino que se erosiona uno de los pilares fundamentales de legitimidad: la autoridad moral

Porque en política, defender lo indefendible no solo desgasta… termina por evidenciar

Gustavo Buenrostro 

Pdte de Por Querétaro Todo, AC

#PorQueretaroTodo

 

 

Comentarios

Mkt