Sheinbaum, con firmeza y serenidad
México ejerce una diplomacia de respeto mientras Trump sufre un contundente revés en las urnas
Por Melchisedech D. Angulo
CIUDAD DE MÉXICO.– Las elecciones intermedias del 3 de noviembre en Estados Unidos reconfiguraron el mapa político de ese país. Los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes y el Senado, en una jornada que los medios estadounidenses describen como un rechazo al presidente Donald Trump. En el Senado, el partido volteó siete escaños republicanos y suma al menos 54 de 100, con dos contiendas aún por definirse; en la Cámara, las proyecciones lo ubican por encima de los 250 asientos de un total de 435.
Frente a este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo mantuvo la línea que distingue a su gobierno: respeto absoluto a la soberanía y a las instituciones de otros países. «No opinamos, no nos corresponde; vamos a esperar el resultado de la elección y vamos a respetarlo cualquiera que sea, nosotros seguimos en nuestro camino», afirmó la mandataria, quien dejó claro que México no se inmiscuye en los asuntos internos de su principal socio comercial.
La serenidad presidencial contrastó con el ruido que antecedió a la jornada. En su conferencia matutina previa a los comicios, Sheinbaum rechazó que el país fuera usado como tema de campaña ante los señalamientos de legisladores republicanos sobre la política exterior mexicana hacia Cuba. «México no es piñata de nadie. No usen a México para su campaña», sostuvo, en una defensa de la dignidad nacional que caracteriza a la Cuarta Transformación.
Con la misma convicción con que defendió la soberanía, la presidenta celebró los triunfos de políticos con raíces mexicanas. Destacó las victorias de Xavier Becerra, quien llegará a la gubernatura de California con cerca de 60% de los votos, y de Gina Hinojosa, en Texas, y consideró que los resultados reflejan «un sentimiento del pueblo estadounidense». El gesto fortalece los lazos con la comunidad mexicana y de origen mexicano en Estados Unidos y confirma que la relación bilateral se construye sobre vínculos humanos y no solo comerciales.
La prudencia de Sheinbaum se sustenta también en un diagnóstico previo. La mandataria había advertido que sectores de la ultraderecha estadounidense podrían utilizar a México y las acusaciones contra políticos mexicanos para posicionarse electoralmente, y que dinámicas similares podrían intentar influir en los comicios mexicanos de 2027. Por ello, su gobierno combina la defensa de la soberanía, incluida la reforma constitucional que permite anular elecciones en caso de intervención foránea, con la mesura diplomática frente al nuevo Congreso estadounidense.
En el terreno económico, voces del sector empresarial, como la American Society of Mexico y la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana, anticipan que la relación comercial en el marco del T-MEC se mantendrá sobre rieles mediante el diálogo institucional. Un Congreso de mayoría demócrata abre espacio para un debate más equilibrado sobre aranceles y reglas de origen, temas sensibles para la industria automotriz mexicana. Con un Ejecutivo republicano y un Legislativo opositor, México apuesta por una diplomacia de bajo perfil confrontacional y alta efectividad en la defensa del interés nacional.
@_Melchisedech
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