El G30 de Joel Molina, fiel de la balanza en la sepultura de Lorena #Opinion #SinReservas @AlexGomezMx

Desde el 23 de marzo, la balanza la inclinó de manera preponderante el grupo del extinto senador Joel Molina Ramírez, uno de los más fieles activistas de Morena que creía en los ideales de justicia y equidad para todos.

Ese G30, integrado por liderazgos e intelectuales de edad madura, eran el Consejo con el que el Senador de Morena tomaba decisiones, pero no eran políticas partidistas, sino eran políticas basadas en el bien mayor.

Me distinguen con su amistad grandes liderazgos del “Profe Joel” como muchos le decíamos con respeto y afecto, y aunque él sabía de mi rechazo hacia varios integrantes del gabinete presidencial, nunca trató de influir en mi percepción.

El bien mayor. Sí, el bien mayor hizo que esos liderazgos que alguna vez fueron antagonistas desde el Movimiento de Bases Magisteriales, el PRD, el PRI, Gobierno del Estado y Secretaría de Educación Pública, entre otras entidades, se sumaran en un solo proyecto que hilvanó, cosió y hasta vistió Molina Ramírez.

Ese grupo tan peculiarmente unido, se sumó a la candidatura de Anabell Ávalos Zempoalteca, de la Coalición Unidos por Tlaxcala, para subrayar que es ella, la persona, la que ha logrado sumarlos con sencillez y humildad por el bien de nuestra entidad.

Este grupo amplio de Morenistas con presencia estatal, coadyuvaron en la suma de voluntades y candidaturas a Anabell Ávalos, y son ellos, quienes serán un parteaguas en la presente elección en la que el triunfo de Unidos por Tlaxcala es inminente, mientras que en la alianza opositora, de Lorena, siguen actuando con impulso, rencor y nada de raciocinio, quizá la soberbia sembrada en su corazón por quien debía salvarla, la ha hundido más en ese enojo o tal vez odio hacia lo que considera una amenaza.

La fortuna de Lorena, tan solo por herencia de parte de su madre, la extinta Margarita Cisneros Fernández, es de al menos unos 800 millones de pesos, súmele a ello lo que ganó como alcaldesa, diputada local, senadora, diputada federal y hasta delegada federal. Bien podría vivir con mucha tranquilidad para disfrutar de sus nietos y de las mieles de la vida.

Pero tiene consejeros que, como el mismísimo satanás, le hablan todo el tiempo haciéndole creer que por derecho le corresponde la gubernatura de la entidad, cosa más alejada de la realidad, porque no estamos viviendo en época de las monarquías, ni Tlaxcala es su feudo, somos una sociedad democrática que, por segunda vez, dirá que no a las aspiraciones de quien ha sido abanderada por todos los partidos y a ninguno le ha cumplido.

Lorena no será gobernadora.

Y no es que lo diga yo, sino que es evidente el repudio de los morenistas que vieron cómo sus candidaturas eran vendidas al mejor postor, todo en pro de Cuéllar Cisneros, menos en pro de los fundadores o militantes, no obstante a lo anterior, pesará además la pesada loza de los hechos violentos que se prevén ya para la jornada de este domingo con la llegada de los 600 poblanos más el millar de porros mandados por la Sheimbaum, protegidos todos ellos por la Guardia Nacional, que dizque viene a “proteger” las poco más de 1,600 casillas instaladas en Tlaxcala.

Este 6 de junio, Tlaxcala ya decidió, Morena ya decidió que no irá con Lorena y el G30, dará el cerrojazo para el triunfo inminente de Anabell.

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