Óscar Flores tiene los mismos principios y el mismo rumbo de la 4T

Óscar Flores tiene los mismos principios y el mismo rumbo de la 4T

POR: María Luisa Moreno.

Óscar Flores Jiménez es un nombre que muchos políticos, profesionales de la administración pública y gente de medios conocemos por su gran trayectoria y su formación profesional.

Esta periodista no quisiera rayar en lo que las versiones filtradas, dictadas y endulcoradas por alguien que desde un escritorio las manda por computadora.

Pero sí quiere dejar constancia de quién este señor del que ya se habla en pasillos, mesas de café y círculos políticos del estado de Tlaxcala.

De él podemos decir con datos duros, comprobables y sin maquillaje que nació el 27 de abril de 1966 en Tlaxcala, hoy tiene 59 años y es secretario de finanzas del Estado de México que gobierna la también morenista, Delfina Gómez.

Su historia pública comenzó en la cuna de una familia tlaxcalteca sencilla, como las familias promedio, sin lujos pero tampoco sin promesas, pero con la firme convicción de ser alguien en la vida y vaya que si lo ha logrado y para eso, te explico cómo fue en esta semblanza.

Oscar Flores es licenciado en Contaduría Pública y complementó su formación con estudios en Alta Dirección de Empresas Públicas en el Instituto Nacional de Administración Pública.

Además, cursó un posgrado en Economía del Sector Público en la Universidad de Alcalá de Henares, a través del INAP de España; durante un periodo también impartió cátedra en la Universidad Autónoma de Tlaxcala, donde enseñó Finanzas Públicas y Política Económica, combinando teoría con experiencia práctica.

Su carrera en el servicio público comenzó en áreas administrativas vinculadas a medios públicos federales, en la década de los noventa ocupó responsabilidades en IMEVISIÓN como gerente de ingresos y posteriormente como subdirector administrativo de producción.

Más adelante se integró a Canal 22 como subdirector general de Administración y Finanzas, con responsabilidades directas en la planeación y control presupuestal.

En esos años construyó un perfil técnico que lo colocó en el circuito de funcionarios especializados en manejo de recursos públicos. En otras palabras es un administrador de recursos de excelencia, muy profesional y que entrega cuentas claras en las que no hay lugar a la corrupción ni a los malos manejos administrativos.

Posteriormente se incorporó a la entonces Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, donde fue director de Auditorías Especiales.

Desde esa posición coordinó revisiones en instituciones estratégicas del gobierno federal, entre ellas el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, Caminos y Puentes Federales, la Secretaría de Gobernación, el Infonavit, el Instituto Mexicano del Seguro Social, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Su trabajo consistió en revisar procesos, detectar inconsistencias y fortalecer mecanismos de control; esa etapa consolidó su experiencia en fiscalización, rendición de cuentas y operación de estructuras complejas.

Dicho de otra manera, Oscar Flores ha sido enviado para detectar y corregir administraciones ineficientes y hasta corruptas, para enderezar las administraciones y entregar cuentas claras al pueblo. De ese calibre es este señor.

Con el inicio del nuevo ciclo político en 2018 se integró a la Secretaría de Educación Pública como titular de la Unidad de Administración y Finanzas; desde ese cargo tuvo bajo su responsabilidad la administración del presupuesto educativo federal durante el periodo 2018–2024.

Se trató de una de las áreas más sensibles del gobierno federal, tanto por la inmensa cantidad de dinero que administra como por la dimensión social del sector, su función fue mantener disciplina financiera, ordenar el ejercicio del gasto y garantizar que los programas educativos contaran con soporte administrativo suficiente para llegar a todos los niños y jóvenes de México.

El 19 de noviembre de 2024 fue nombrado secretario de Finanzas del Estado de México por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, con ese nombramiento pasó a encabezar la política financiera de la entidad más poblada del país.

Desde esa posición ha presentado ante el Congreso mexiquense los paquetes fiscales 2025 y 2026, defendiendo una línea de disciplina presupuestal, fortalecimiento de ingresos propios y prudencia en el endeudamiento, la responsabilidad implica coordinar la recaudación, el gasto y la planeación financiera de un presupuesto que supera los 400 mil millones de pesos, sí, leíste bien, 400 mil millones de pesos —No me imagino ni cuánto dinero debe ser eso—.

Su perfil ha sido más técnico que político, más administrativo que discursivo; sin embargo, su paso por áreas estratégicas del gobierno federal y ahora por la Secretaría de Finanzas mexiquense lo ha colocado en el círculo de confianza de la actual administración y dicho sea sin cebollazo, está donde está por mérito propio, no por padrinazgos ni porque es el compa de alguien.

En distintos espacios se le identifica como un funcionario alineado con la visión de orden fiscal y austeridad impulsada desde el gobierno federal.

Quienes lo conocen subrayan que su estilo es discreto y que privilegia el trabajo interno sobre la exposición mediática, no es un funcionario de declaraciones estridentes, prefiere presentar cifras, explicar balances y sostener argumentos técnicos.

En Tlaxcala, su estado de origen, su nombre comenzó a mencionarse con mayor frecuencia a partir de su consolidación en el ámbito federal y su llegada al Estado de México, para algunos actores locales representa un perfil técnico con experiencia suficiente para asumir mayores responsabilidades; para otros, su eventual incursión en la política electoral dependería de si decide trasladar su capital administrativo al terreno territorial.

Más allá de las especulaciones, su trayectoria muestra continuidad en áreas clave del manejo del recurso público, desde auditorías federales hasta la administración de uno de los presupuestos estatales más grandes del país, su carrera ha estado vinculada a la vigilancia y operación financiera del Estado.

En ese sentido, su gestión se ha desarrollado bajo los mismos principios de disciplina, austeridad y control del gasto que han marcado la narrativa gubernamental reciente, y su desempeño actual mantiene el mismo rumbo en materia de política financiera.

Óscar Flores Jiménez tiene los mismos principios y el mismo rumbo de la 4T.

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