EE.UU., el verdadero obstáculo: Irán y Omán acuerdan reabrir Ormuz mientras Washington bloquea la paz

EE.UU., el verdadero obstáculo: Irán y Omán acuerdan reabrir Ormuz mientras Washington bloquea la paz

Teherán y Mascate sellaron un entendimiento histórico sobre las coordenadas de una nueva ruta marítima para el tránsito de buques comerciales por el estrecho de Ormuz, según confirmó el portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baghaei. Tras dos meses de negociaciones, ambos países definieron un esquema de corredores separados —uno cercano a la costa iraní para el ingreso al golfo Pérsico y otro próximo a Omán para la salida hacia el mar Arábigo— que sienta las bases de un nuevo orden de navegación en una de las arterias energéticas más vigiladas del planeta. El propio Baghaei fue claro: el acuerdo bilateral demuestra la capacidad de la región para resolver sus propios asuntos sin tutelas externas.

El viceministro Kazem Gharibabadi precisó que el esquema tendrá una vigencia inicial de entre dos y cuatro meses, con la posibilidad de extenderse, mientras que fuentes citadas por medios de la región hablan de un plazo de 60 días sujeto a la aprobación del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Dicho entendimiento contempla una fase posterior en la que ambos corredores actuales cederán paso a un corredor central único, con la entrada al estrecho bajo control iraní y la salida administrada conjuntamente por Teherán y Mascate. Se trata, en los hechos, de la institucionalización de una autoridad compartida sobre uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo.

Sobre el esquema de tarifas persisten versiones contradictorias en la prensa occidental, que unos días habla de porcentajes elevados exigidos por Irán y otros de tasas de servicio repartidas entre ambos países. Una fuente de la agencia iraní Fars desmintió de manera categórica las versiones sobre supuestas discrepancias porcentuales, calificándolas de infundadas, mientras que otras fuentes aseguraron que no se cobrará ningún tipo de tasa en la fase inicial. La insistencia de ciertos medios en instalar la idea de un conflicto económico entre Teherán y Mascate contrasta con la voluntad de cooperación que ambas cancillerías expresaron públicamente.

Pese al avance diplomático, Baghaei fue enfático en señalar lo que el acuerdo no puede resolver por sí solo: la persistencia del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos y de las acciones hostiles contra Irán y sus intereses en la región. El propio Gharibabadi advirtió que la firma del entendimiento no significará la apertura automática del estrecho, ya que esa decisión depende de condiciones que exceden lo bilateral y remiten directamente a la conducta de Washington. El mensaje de la diplomacia iraní es contundente: el problema nunca estuvo en Ormuz, sino en la injerencia externa.

El cierre parcial del estrecho, decretado el pasado 28 de febrero tras los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní, interrumpió una vía por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial y una porción sustancial del comercio de gas natural licuado. Analistas como Ali Akbar Dareini, del Centro de Estudios Estratégicos de Teherán, sostienen que Irán no negocia para ceder ese logro militar y estratégico, sino para estabilizarlo y convertirlo en una posición consolidada frente a cualquier presión externa. En paralelo, fuentes citadas por Xinhua señalan que los contactos indirectos con Washington habrían entrado en su fase final, con señales de que Estados Unidos estaría dispuesto a retomar sus compromisos bajo el Memorándum de Islamabad.

@_Melchisedech

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